Pies en la tierra y, manos en el corazón.

martes, 17 de febrero de 2015

Ni por obligación, ni omisión

Acompañante de anécdotas perdidas
Le mantiene el misterio a ciertas cosas
Todavía se conservan las risas tontas al recordarle
¿Cómo no querer navegar por su alma?
Si es tan inevitable.

Su aroma,
Y la seguridad con la que se expresa derrumban mis demonios.
Esos singulares suspiros que desprendía cuando me mantenía cerca.
Sin duda alguna era lo mejor que estaba experimentando.

Admiro su valentía frente a simultaneas complejidades.
Me encanta la manera en la que se comporta conmigo;
Me escucha, sonríe de mi estúpido comportamiento de nena
Y sobre todo, no me juzga como tal.
Porque de alguna subterránea razón somos iguales.

Quererle,
Y constantemente recordar quien soy y a quién engaño,
Tan sólo por la fascinante razón de "llevar la fiesta en paz".
Y probablemente sea la mejor parte;
Cuando me observaba y pensaba que no me daba cuenta.

A mi vida, le da un giro rotundo
Y le quiero.
No por obligación, ni omisión.

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